La música se muere... Ayúdanos a darle la puntilla.

Éste debería haber sido el lema completo que la SGAE, junto al Ministerio de Cultura, tendría que haber utilizado cuando en aquella reunión de La Moncloa con Jose Luis Rodríguez Zapatero y escoltados todos ellos de un selecto grupo de multimillonarios “artistas” denunciaban que la piratería y las redes P2P estaban acabando con la cultura (sí, para nosotros la música es cultura, no como para ellos que solamente es un negocio). Sin embargo, y como desde entonces llevan haciendo, decidieron manipular a la opinión pública poniendo el punto y final tras el “ayúdanos”.
Es cuanto menos paradójico, que sea la población española la que le cuesta llegar a final de mes, la que tenga que ayudar a los multimillonarios artistas que apoyan el canon digital, y cuando muchos de ellos ni siquiera pagan impuestos en nuestro país, ¿verdad Alejandro Sanz?

Pero para hablar del canon digital, hay que remontarse a bastante antes de esta conocidísima reunión con el fin de “salvar la música”.
Con la implantación de Internet entre la sociedad española, se empieza a popularizar las redes de intercambio de archivos, las redes peer to peer (P2P), las cuales utilizan conocidísimos programas informáticos como Emule, Ares, Kazaa… Sin embargo muchos recordaréis al difunto Napster, el cual las compañías discográficas consiguieron cerrar tras muchos juicios. Con ese cierre viene el apogeo de las gestoras de derechos y discográficas y realizan una declaración de guerra a todos los programas de intercambio de archivos, así como a todos sus usuarios popularizando el término despectivo de “piratas” a todos aquellos que intercambian cultura.
Sin embargo y aunque han avanzado mucho desde entonces hasta hoy en día en el recorte de nuestras libertades, tienen perdida la batalla con la red P2P. Y con ese conocimiento interno de derrota, pero sin dejar de buscar soluciones a su negocio, llega la presión y el engaño a los partidos políticos para que aprueben un canon con el cual los ingresos de la SGAE han aumentado de 1999 a 2005 un 1.069%, pasando de 2,02 millones de euros a 23,6 millones de euros. ¡Y estas cifras es solamente lo recaudado por el canon! La recaudación por copia privada asciende desde los 15,1 millones de 1999 a 92,5 millones en 2005. Pero los músicos siguen muriéndose de hambre…

¿Cómo es posible?

La respuesta es la mentira. Las mentiras que nos venden desde esas concentraciones en Moncloa y en los medios de comunicación. La música existía mucho antes que la industria discográfica, y seguirá existiendo cuando ésta muera, si es que lo hace algún día. Desde la implantación general de las redes de banda ancha y las tarifas populares (aún así muy superiores al resto de Europa en cuanto a la relación calidad/precio) por parte de las distribuidoras de Internet en nuestro país, el auge de las redes peer to peer ha sido imparable. Con esa gran biblioteca mundial gratuita al alcance del ciudadano de a pie, el negocio de la música se ha visto mermadísimo entre otros, pero el negocio es lo que se ha mermado, porque la música está más viva que nunca. Desde la implantación de Internet en la sociedad la gente escucha mucha más música, grupos y solistas hasta entonces inaccesibles han encontrado un escaparate perfecto para su promoción y el número de conciertos y del público que va a esos conciertos se ha multiplicado. ¿De qué se quejan entonces? Pues de que la venta de los discos de música ha caído en picado, aunque igual no sea sólo Internet la causa de este “crack” en los ingresos de las discográficas, y su política de precios tenga algo bastante que ver también. Sin embargo, esos ricos de pelo engominado hacia atrás de las compañías discográficas y de su principal valedor, la SGAE, no dudan en llevar a sus “artistas” más internacionales y conocidos a dar la cara por ellos. Y éstos lo hacen gustosamente, porque puede que ellos sí que tengan algo que perder también, a parte de las discográficas en todo este embrollo. Y es que para explicar esto no se me ocurre ningún ejemplo mejor que el he oído al conocido abogado sevillano David Bravo Bueno: A todos en el instituto nos gustaban los Backstreet Boys. Y no digáis que no ahora, porque sabéis que es verdad. Sin embargo, llegaba un curso en el que el chaval de melena rizada, chaleco vaquero y cara de fumao que se sentaba atrás de la clase, nos pasaba un disco de Iron Maiden, de AC/DC o de Eskorbuto y ahí redescubrimos la música, y a partir de entonces negamos con rotundidad cualquier vínculo pasado con los Backstreet Boys. Lo que pasa hoy en día, es que ese colgao del final de la clase se ha multiplicado por millones en las redes P2P de Internet, y cada vez más gente va a los conciertos de grupos que no les respalda una fuerte compañía discográfica o que directamente se autogestionan, y sin embargo las grandes estrellas de la radio cada vez arrastran menos gente a sus conciertos, mucha gente igualmente, pero cada vez menos.
Sin duda los señores de la SGAE, en un momento de lucidez dieron con la respuesta ingeniosa y atribuyeron el incremento de gente en los conciertos al fenómeno “Operación Triunfo”. Pero, ¿Y ahora que Operación Triunfo está en seria decadencia? Pues un alto cargo de la misma SGAE dio con la realidad y dijo: “El incremento del número de conciertos, así como de gente que arrastran a los conciertos, es un misterio. Lo que está claro es que Internet no tiene nada que ver”. Pues ahí lo tenemos, según la SGAE que grupos desconocidos cada vez hagan más conciertos y que lleven más gente lo hace un mago, la difusión de la música por Internet no tiene nada que ver.
Aquí tenemos los motivos por el que superestrellas, discográficas y gestoras de derechos se alían, y con la inestimable ayuda del Gobierno y del resto de partidos políticos dan una imagen falsa, engañando a la población, haciendo entender que los Estopa se mueren de hambre, cuando es mentira. Porque si profundizamos un poco más en el tema, los “grandes” artistas, aunque en vez de 20.000 personas lleven 18.000 a los conciertos, en sus beneficios poco repercute la caída de ventas de discos compactos. Y es que el porcentaje de beneficio por disco vendido que se lleva el artista ronda el 9% del precio, mientras que el tanto por ciento restante se los lleva la discográfica. Los verdaderos beneficios de los artistas llegan a través del mercado indirecto, como es los conciertos de los cuales reciben un 80% de las ganancias, de la venta del merchandising, etc… y por eso a muchos artistas cada vez más les da igual el fenómeno Internet pues incluso les es beneficioso, y por eso una nueva técnica que están adoptando las discográficas es en la firma de los contratos asegurarse un elevado beneficio también de esas ganancias indirectas y también obliga a los artistas a entrar a su juego de dar pena y salir en los medios llorando para que la gente no intercambie cultura en la gran biblioteca de la red.

Con todo esto llegamos a la imposición del canon digital, un canon indiscriminado donde se vulneran derechos constitucionales como el de presunción de inocencia, y es que en palabras de Teddy Bautista de la SGAE “todo aquel que posea un ordenador es un delincuente en potencia”. Cuando vas a comprar un CD, un DVD o mismamente un lápiz USB, te están cobrando un canon por si los utilizas para piratear… es cómo si te compras un coche y en el precio te incluyen el precio de la multa por saltarte un semáforo en rojo por si lo haces en un futuro. El canon, como ya dijimos anteriormente, va a parar a las arcas de la SGAE, una sociedad privada que como tan no debería tener ánimo de lucro, pero que en el año 2005 ha recaudado un total de 318 millones de euros, de los cuales reparte entre sus asociados el 80% (la forma de repartirlo es el mayor secreto de la sociedad), y el resto, unos 16 millones de euros van a parar a la Fundación Autor, otra sociedad perteneciente a SGAE pero de la gallina de los huevos de oro hablaremos en otro artículo, pues hay bastante tela que cortar también. La última reforma de la Ley de Propiedad Intelectual ha levantado la polémica entre los partidos políticos con la cercanía de las elecciones. Pero recordando bien los hechos cuando se aprobó en el Parlamento, los votos se distribuyeron de la siguiente manera: 241 votos a favor, 2 abstenciones y ningún voto en contra. A pesar de que partidos políticos como Izquierda Unida llevaba en su programa la supresión del canon, o ahora el Partido Popular se lanza en una campaña contra el canon. Benditas y mentirosas elecciones. La reforma de la misma viene a recortar más nuestras libertades, definiendo de manera rigurosa la copia privada, ampliando el maldito canon a cualquier soporte digital de almacenamiento, vamos, que ni los móviles se libran de él y limitando el número de copias privadas en las bibliotecas. Todo un derroche de promoción de la cultura como podéis observar.

La solución para la injusticia del canon está en manos de los partidos políticos (que Satán nos coja confesados), pero para no pagar derechos de autor a una sociedad capitalista, fascistoide y aprovechada como la SGAE, hay varios métodos que comentaremos en futuros artículos como las licencias Creative Commons, así como una especie de “preguntas frecuentes” con las que salvar el escollo de tener que negociar con este monopolio de la gestión de derechos y hablaremos de victorias judiciales frente a estos ladrones amparados en la legalidad vigente.