Aminatu Haidar regresa al Sahara
Aminatu Haidar regresa a casa después de encontrarse hospitalizada en estado grave
Aminatu Haidar es el símbolo de la lucha de todo un pueblo por su derecho a la autodeterminación desde hace 34 años
32 días son los que la activista saharaui Aminatu Haidar estuvo en huelga de hambre retenida en el aeropuerto de Lanzarote contra su voluntad, al haberle sido retirado su pasaporte por las autoridades marroquíes, evitando así su vuelta al Sáhara con su familia.
La noche del jueves 17 se conocía la noticia de su regreso al Aaiún después de que Francia, España y Marruecos llegaran a un acuerdo para solventar esta situación que “dañaba gravemente la imagen pública que los ciudadanos tienen de Marruecos”. Mientras tanto, siete activistas saharauis fueron detenidos por el gobierno de Rabat por presuntamente atentar contra los intereses de la nación, al reunirse con el Frente Polisario, y serán juzgados por un tribunal militar.
32 días se tardaron en devolverle sus derechos a Aminatu. 32 días que estuvieron a punto de terminar con su vida. Pero al gobierno tiránico de Marruecos, a sus aliados EEUU y Francia, y al cómplice gobierno español parece no importarles mucho.
El primero se mantuvo en sus trece hasta el último momento: Aminatu debía pedir perdón al Rey de Marruecos por renegar de su nacionalidad. Usó toda su artillería contra Aminatu, usando el argumento de si ¿pesa más una mujer o todo un pueblo de 41 millones de habitantes? Para nosotros, nuestra integridad territorial es una cuestión sagrada, elevando así la ilegal ocupación del territorio saharaui permitida por el estado español a una cuestión sacrosanta.
Pero, ¿Aminatu debe pedir perdón por algo al régimen dictatorial de Marruecos? Cómo el pueblo saharaui va a pedir perdón a ese régimen que ocupó los territorios saharauis en el año 76 después de que España los abandonase a su suerte; a esa dictadura que expulsó al exilio a los saharauis, condenándoles a vivir desde entonces en el desierto de Argelia y haciéndoles depender de la solidaridad internacional para sobrevivir; a ese régimen que lleva décadas reprimiendo los movimientos sociales por la liberación del pueblo saharaui, encarcelando a sus activistas, torturándolos, bombardeando con napalm y fósforo blanco a la población que huía de la ocupación, asesinando masivamente a los ciudadanos, víctimas de las prácticas de tortura más crueles, privando a la población de los recursos naturales más básicos, envenenando sus pozos de agua, dificultando la llegada a los campamentos de la ayuda internacional; a ese régimen que planificó las desapariciones y secuestros de ciudadanos saharauis sin distinción de edad, que realizó miles de encarcelamientos sin causa, sin acusación concreta; a ese reino que ha construido un muro que separa al Sahara Occidental, condenando a los saharauis a la separación forzosa entre sus ciudadanos; a ese gobierno dictatorial que lleva años saltándose la legalidad internacional, que no cumple con las declaraciones de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos del Niño y todas aquellas declaraciones de la ONU en las que se reconoce el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, a que puedan decidir libre y democráticamente cuál será su futuro.
Los aliados del gobierno dictatorial de Marruecos se tapan los ojos ante este escenario vergonzante. Son los principales beneficiarios de los contratos económicos que tienen firmados con Rabat, que explota sin pudor los recursos naturales del pueblo saharaui y los vende a países como EEUU y Francia. El país tiene muchos recursos naturales: cuenta con uno de los bancos pesqueros más ricos del mundo, abundantes fosfatos, gas y posiblemente petróleo y otros minerales. Así, estos países hacen primar los intereses económicos sobre los derechos de todo un pueblo a decidir libremente sobre su propio futuro.
España tiene una deuda histórica con el pueblo saharaui. España es culpable de la situación del pueblo saharaui desde que abandonó aquel territorio el 26 de febrero de 1976. Desde finales del S.XIX hasta esa fecha, el Sáhara fue provincia española, potencia que colonizó al Sahara una vez que fueron descubiertos los recursos naturales de esta zona. De su no actuación en las colonizaciones que Marruecos y Mauritania hicieron de este territorio, entre otras cosas, deviene la responsabilidad española en este asunto.
Así las cosas, Aminatu Haidar es un símbolo del sufrimiento de todo un pueblo por el reconocimiento de sus derechos. Ella es, a día de hoy, la viva imagen de lo que supone para muchos ciudadanos saharauis la separación de sus familias, el abandono y el desgaste moral por los años y años de destierro en el desierto, las necesidades de alimentos, de medicinas, de bienes de primera necesidad, la desesperanza por no ver lograda su lucha… ella es hoy la que acapara la atención de los medios y la que muestra a la sociedad por lo que desde hace casi 34 años están pasando los saharauis.
Aminatu está hoy en su casa, con su pueblo. Pero lo que ha pasado Aminatu durante estos 32 días de huelga de hambre ocurre en el Sáhara Occidental diariamente. Es necesario mantener la solidaridad con el pueblo saharaui, concienciar a la sociedad de lo que ocurre, denunciar las agresiones y las violaciones de los derechos humanos cometidas contra los ciudadanos del Sáhara. Es necesario elevar la voz de toda la sociedad española con un único grito: SÁHARA LIBRE.
¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO SAHARAUI!
¡POLISARIO VENCERÁ!
¡¡SAHARA LIBRE!!!
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